martes, 29 de enero de 2008

La conspiración de los idiotas

Mi padre siempre dice que existen dos tipos de personas: los que van a misa y los que no, él se ha criado en otra época y a los de su generación con tanta tecnología hay muchas cosas que se le van de las manos, antes la gente estaba por otros quehaceres y en general no tenían ni tiempo para arruinarse la vida en otras cosas. Personalmente creo que existen muchos más ejemplos, casi tantos como personas, pero de todos hay una categoría especial que perdura con el tiempo y además su extinción es misión imposible: Los cretinos
¿Que es lo que lleva a una personal normal y corriente a convertirse en un idiota integral? Habría que entrar en el cerebro de cada uno y aun así no creo que supieramos la razón
Cuando hablo de cretino o idiota integral, no me refiero a aquellos que han nacido con un menoscabo o han sido declarados incapaces; me estoy refiriendo a los que se esconden en el velo de la idiotez y el victimismo en su devenir diario. Siempre he creído que somos buenos por naturaleza (como decía Summers “to er mundo es bueno”) pero con la buena o mala experiencia que te da la vida dicha cualidad a veces dicha cualidad se tuerce, los cretinos son unos desagradecidos de la vida, no tienen mala fe, en realidad de fe más bien escasean.

Alguno dirá: ¡Hombre!, la genética tiene algo que ver para ser de una manera o de otra; eso será para los asesinos en serie y el cromosoma n.º 13 en todo caso.
Cuando hablo de idiotas o cretinos el panorama es amplio, no me estoy refiriendo a aquellos que no tiene valores y han perdido el respeto y la responsabilidad, con estos tendríamos para escribir una enciclopedia; me refiero en general a los que ya tienen un camino recorrido, normalmente una familia formada y las veces una responsabilidad adquirida, pueden ser de mi generación o de la generación que queramos, no es que exista una generación perdida, existen individuos perdidos. Los idiotas que yo digo son personas que crecen en un ambiente agradable, sin graves traumas en la infancia, a los que no les falta de nada e incluso algunos nadan en la abundancia y de pronto, cuando adquieren verdaderas responsabilidades y más falta hacen para los que le rodean caen enganchados. Son capaces que echar por tierra su futuro y el de sus hijos, cayendo en un estado de vivencia donde campa el vicio en todas sus formas, siendo dicho estado el que rige su quehacer cotidiano. Se sienten infravalorados y buscan excusas y culpables donde no existen. Cuanto más abusan, mas idiotas se sienten y más daño hacen, y como ven que abusando de dicha licencia o sustancia son unos desgraciados, para evadirse de ese estado de culpa, más abusan de aquello que les está arruinando la vida. Cuando utilizo el término vicio o mala costumbre, la expresión incluye cualquier tipo de sustancia o de quehacer que repercute en la salud y en el bolsillo y sobre todo, es superior a la voluntad de cada persona, cualquier cosa que incite al individuo a usarla abusivamente, anule la voluntad, y le socave como persona. Porque vicios hay muchos, y cada vez más, también existen personas que tienen contacto con drogas en momentos ocasionales e incluso habituales, pero su vida no se ve influenciada por dicha licencia o al menos no terminan dependiendo de ella. Como dice el profesor Escohotado: La cuerda que sirve al alpinista para escalar una cima sirve al suicida para ahorcarse.
La ruina que se genera abarca todos las esferas: física, económica y familiar, empieza como una pequeña mancha al principio que crece y se llena de mierda: Dinero que desaparece, estado continuo de falsedad, salud paupérrima, descuido personal, problemas legales, indiferencia hacia los demás, desesperanza, sinrazón… Después de infectar todo lo que tienen a su alrededor, se hacen los mártires y entonces buscan culpables: dicen que el problema ha sido por los padres, que ellos son víctimas, que me quieren buscar la ruina, cuando realmente la ruina ya la tienen encima. Ellos viven en su mundo: al día siguiente se acuerdan de ayer, del estropicio causado, de las lágrimas derramadas, del daño producido pero son incapaces de superar la situación.
Es igual que la película Atrapado en el tiempo, donde el actor Bill Murray se despertaba cada día con la misma música del día anterior y reviviendo el día de la marmota sin poder salir de dicho bucle temporal, esto es lo que les pasa, no pueden salir, se apodera de la persona y de su entorno un estado de cataclismo perpetuo. La Felicidad salta por la ventana y terminan en Centros de ayuda donde algunos cambian, pero la mayoría vuelven a su estado difuso que llamarían ellos, y terminan separados, repudiados o muertos.

No hay comentarios: