viernes, 4 de abril de 2008

Enjugascao

He pensado que para que se queden guardados en el ordenador y venga un virus y la palmen, publicar algunos poemas que parí cuando aún tenia pelo, estaba soltero y enamorao (ojo que aún lo estoy) , mirando ahora 10 años despues, algunos me parecen algo cursis pero los pongo tal y como salieron, ahora ya no escribo poesia, en cambio tengo este blog, he perdido un poco el espíritu poeta por la tegnología, entonces yo veía el mundo con otros ojos, eso sí, el corazón es el mismo.
Fito Cabrales: La vida es algo que hay que morder y en cada boca tiene un sabor,................., que aún me queda media vida, pa encontrar la melodía.

Los poemas fueron escritos desde el año 1997 hasta el 2000 aproximadamente. El primer poema (Diez años) lo escribí pensando en un persona muy especial que me ha hecho comprobar durante casi 20 años que la química existe. Además recuerdo que se lo leí en una cena de nochevieja delante de todos mis amigos y aun se oyen las risas ¡Que cabrones¡



DIEZ AÑOS


Días señalados
de aquella adolescencia volandera,
noches ebrias de pasión,
un decenio bebiendo el almíbar de tu fruto.
Henchido de pasión
como una tormenta,
tu calmas mi ansia,
devoras mi orgullo
y sacias mi espera.
Tú, de esbeltos contornos
y corazón perenne,
tu que cabalgas en mis entrañas,
hechizas mi nostalgia
y flirteas con mi alma.
Mis raíces, han ido removiendo savia
germinada en lechos al alba.
Dulce ninfa, querida Emma,
sueño de una presencia eterna.



NAVEGANDO EN TORMENTAS

Navegando en tormentas,
ignorando la espesa bruma
de sabanas desiertas,
se entrega mi alma.
Como el yunque al martillo,
el alcohol a la hiel,
y el campo al trigo,
así me aferro yo.
Deambulo desesperado,
buscando la vieja nave
que zozobra en la calma
de la vida que nos toca.
Te pertenezco,
recogiendo las bordes hojas
van, las arrugadas manos del labriego
en mañanas de resaca,
ignorantemente sabias.



Ojo que hay más, los iré subiendo poc a poc.


1 comentario:

Anónimo dijo...

¿ves Javi? Viendolo con ojos "maduros" no da ninguna risa y ahí tus güevos por recitarlo aquella noche. Creo que nadie ha sido tan valiente nunca.
Te quiero.
Josemari.